¿El origen del Tarantinismo en un cuento de Ernest Hemingway?
De un tiempo hasta hoy, cuando nos referimos al cine de Quentin Tarantino hablamos de un director ya consagrado. Esto principalmente por la incapacidad de que sus obras pasen inadvertidas y porque su nombre ya es usado como adjetivo. Así como en la literatura se refieren a algo “Kafkiano”, en el cine se habla de lo “Tarantinesco”. Este adjetivo tuvo su origen cuando el joven director recibía en 1994 el Oscar a mejor guión original por Pulp Fiction, logro que puso la atención del mundo en su obra.
La interrogante que entonces surge de forma natural es ¿Qué es lo Tarantinesco? De manera muy general se puede resumir como un sello característico en las historias que se enfocan principalmente en dos tópicos: ultraviolencia y diálogos rápidos o con “estilo”. De estos dos características se va a poner foco principalmente en la segunda.
El escritor Charles Bukowski solía declarar en sus entrevistas, siempre con su sello nihilista y provocador, que habían muchos escritores con talento pero que muy pocos imprimían estilo en su obra, y eso era lo que de verdad importaba. Bajo esta lupa, la propuesta del cine al “estilo Tarantino” es basar la historia en el diálogo de sus personajes. Son diversos los tipos de conversaciones que trazan la obra del director. Podemos encontrar conversaciones que parecen banales y sin conexión con la historia como la charla sobre hamburguesas entre dos gánster de baja monta en “Tiempos Violentos”. Sin embargo, en el tiempo de su estreno en 1994 esto fue visto como una propuesta nueva y fresca, provocando desde entonces que en muchas películas se incluyeran escenas en donde sus personajes simplemente conversan cualquier tema al interior de un automovil en movimiento. Por otro lado, se puede encontrar una oratoria más aguda y con sentido del humor como el diálogo sostenido por el coronel Hans Landa en negociación con los aliados para elegir cómo dar fin a la segunda guerra mundial en “Inglorius Basterds”.
Los gánsters de Pulp Fiction Jules Winnfield y Vincent Vega sostienen diálogos desde lo absurdo hasta lo divino.
Si nos remitimos a cuál es el origen de este particular estilo de narración del director, hay que recordar que Quentin es un creador que se debe a las obras que son de su gusto. Su producción esta cargada de referencias y tributos al cine de todas las épocas, por ejemplo, en lo que respecta a lo visual es el género western el que se posiciona como hilo conductor en los homenajes que deja plasmados en el celuloide. Por otro lado, al enfocarnos en el estilo de narración por medio del uso de diálogos, al hacer el ejercicio de retrospectiva en busca de una posible influencia de donde haya bebido el director, la primera coincidencia aparece en la cinta “Mean Street” del realizador Martin Scorsese estrenada en 1973. El tercer largometraje del aclamado director incluye todo lo que engloba lo que conocemos como Tarantinismo, desde diálogos rápidos y vulgares hasta la ultraviolencia gangsteril. No cuesta mucho imaginar a Quentin tomando apunte con entusiasmo mientras revisa esta cinta.
El origen de lo Tarantinesco en la obra de Scorsese parece ser el más claro y definitivo, pero al continuar con la retrospectiva en el tiempo podemos encontrar otra curiosa coincidencia que tiene lugar en el año 1956, y que asoma desde el mundo de la literatura. Se trata del cuento “Los Asesinos” de Ernest Hemingway, miembro de la proclamada “generación perdida” de escritores de postguerra. Este breve cuento relata la historia de dos mafiosos en busca de su víctima en un restarant. A continuación una cita del relato:

“Mean Street” narra la historia de un grupo de jóvenes gánster en el bajo fondo de New York.
" — Dime, chico listo —dijo Max—. ¿Qué crees que va a pasar?
George no dijo nada.
— Te lo diré—siguió Max—. Vamos a matar a un sueco. ¿Conoces a un sueco grandote que se llama Ole Andreson?
— Sí.
— Viene a cenar cada noche, ¿verdad?
— Viene a veces.
— Viene las seis en punto, ¿verdad?
— Si viene.
— Todo eso ya lo sabemos — dijo Max—. Habla de otra cosa. ¿Alguna vez vas al cine?
— De vez en cuando.
— Deberías ir más al cine. Las películas son buenas para un chico listo como tú.
— ¿Por qué van a matar a Ole Andreson? ¿Qué les ha hecho?
— No ha tenido la oportunidad de hacernos nada. Nunca nos ha visto.
—Y sólo va vernos una vez —dijo Al desde la cocina."
Las similitud de la obra de Tarantino con el cuento de Hemingway es más que clara, partiendo por el tipo de personaje que protagoniza la historia, el cual es un recurrente en la obra del director de cine. Pero el punto más importante es la semejanza con el tipo de diálogos que sostienen estos personajes, entablados en conversaciones rápidas y con humor. También se hace preciso aclarar que el cuento de Hemingway está conformado casi en su totalidad por diálogos rápidos entre personajes con casi nada de descripción adicional (época, ambiente, emociones, etc), quedando este complemento en manos del lector.
Quizás no sea tan descabellado imaginar a un joven Quentin Tarantino trabajando en el videoclub donde iniciaba su amor por el cine, haciendo extraños gestos de emoción como quien acaba de descubrir algo que le fascina, mientras sostiene un libro de Hemingway en sus manos.
Quizás no sea tan descabellado imaginar a un joven Quentin Tarantino trabajando en el videoclub donde iniciaba su amor por el cine, haciendo extraños gestos de emoción como quien acaba de descubrir algo que le fascina, mientras sostiene un libro de Hemingway en sus manos.

Comentarios
Publicar un comentario