Patricia Highsmith: la escritora díscola de la novela negra

Novela policial, negra o noir, en algún momento del pasado se referían a diferentes conceptos, hoy en día se tratan como sinónimos. Este estilo ha tenido incontables exponentes en distintos lugares del mundo. Un grupo de ellos que ha influido bastante, incluso hasta el día de hoy, es el que se desenvolvió en Estados Unidos en las décadas de postguerra y cuya escritura se bautizó como American Noir. La revaloración de esta generación de escritores que se ha venido gestando en los últimos años es algo póstumo, ya que la mayoría de sus exponentes se desarrolló durante la mayor parte de sus carreras bajo el estigma de productores de “baja literatura”, excepto una de sus exponentes, que gustaba en demasía de la soledad, tanto que la llegaron a tildar de misántropa, su nombre era Patricia Highsmith.

Patricia Highsmith (1921–1995), fue sin duda una excepción a sus compañeros de generación. Las singularidades presentes tanto en su vida personal como en su obra, la han convertido en una figura interesante, que ha sobrevivido al paso de los años, y que cada cierto tiempo vuelve a salir a flote al escenario mediático, ya sea por el aniversario de alguna de sus obras o el anuncio de nueva adaptación de estas al cine. Su más famoso personaje Tom Ripley cuenta con varias adaptaciones al celuloide.

Patricia Highsmith disfrutaba de la compañía de sus gatos.

Tuvo una infancia llena de sinsabores, marcada por una relación compleja y traumática con sus padres. Su biógrafa Joan Schenkar la describe así: “No era simpática. No era educada. Y nadie que la conociera bien habría dicho que era una mujer generosa”. Gustaba de la soledad, sólo aceptaba la compañía de sus gatos y caracoles a quienes criaba con cariño (incluso protagonizan algunos de sus relatos). Todo esto ritmo de vida estaba matizado con una fuerte inclinación al consumo de alcohol y tabaco. En una entrevista llegó a decir “Mi imaginación funciona mucho mejor cuando no tengo que hablar con la gente”.

A continuación, se presentan tres puntos que la realzan como una particular figura dentro de la literatura.


1. ÉXITO TEMPRANO

Era la década de los 50 y 60 en Estados Unidos. Las revistas callejeras o “pulp”, impresos en papel de mala calidad con asuntos sensacionalistas se venden en los lugares más impensados. Eran publicaciones considerada como baja literatura. Muchos exponentes de la novela negra americana lidiaron con esta etiqueta a lo largo de su carrera, entre ellos Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Hoy en día, por suerte, la valoración de sus obras es muy diferente.

En 1950, la autora publica su primera novela “Extraños en un tren”, que a grandes rasgos es la historia de dos desconocidos que se conocen en un viaje, y que terminan por ponerse de acuerdo para cometer un asesinato según el interés del otro, de esta manera se elimina toda sospecha de móvil criminal. Esta historia fascinó al entonces ya consagrado director Alfred Hitchcock que no tardó en adaptarla al cine. De ahí en adelante, y a diferencia de sus colegas, todo sería reconocimiento para Highsmith y su obra gozaría en general de buena crítica, principalmente en Europa.

Guy Haines y Bruno Anthony, los protagonistas de Strangers on a Train (1951) de Alfred Hitchcock.


2.  A LA CONTRA DEL AMERICAN WAY

Ya el simple hecho de ser mujer y en una generación de escritores dominada por varones le pudo traer a la escritora ciertos prejuicios en sus inicios. A esto se suma su homosexualidad, que siendo catalogada como enfermedad en los Estados Unidos de esos años, tuvo que mantener oculta en el comienzo de su carrera. Pero esto no significó para nada que iba a pasar desapercibida. En plena flor de juventud fue retratada a torso desnudo por su intimo amigo y fotógrafo, el alemán Rolf Tietgens. Sin duda, fue una válvula de escape para una época de su vida donde, en medio de una sociedad conservadora, buscaba mantenerse a flote como escritora, trabajando entre otras cosas, como guionista de comics.

Retrato de Patricia Highsmith por Rolf Tietgens.

La crítica en su país no le era del todo favorable. Posiblemente debido a que sus ideales con tendencias al comunismo iban a la contra del American Way of Life, que se propagó con tanta potencia en los años de postguerra. Un ejemplo es el relato “El presidente Buck Jones defiende la patria” que narra las complicaciones en unos Estados Unidos gobernados por un imbécil. Otros trabajos similares se incluyen en su libro de cuentos “Catástrofes”. Fue finalmente en Europa donde se reconoció ampliamente su obra y donde terminó radicándose en 1963.


3. UN PROHIBIDO FINAL FELIZ

En 1952 lanza su segunda novela “El Precio de la Sal". En vistas de que en esta se abordaba la relación amorosa entre dos mujeres, y buscando además proteger el éxito obtenido por su novela antecesora, es que sus editores le aconsejaron publicarla bajo el seudónimo de Claire Morgan. Este trabajo fue otro gran revuelo en la carrera de la escritora, esta vez de forma indirecta, oculta tras otro nombre. Su novela no pasó desapercibida. Disparó la indignación de los sectores conservadores pero en contraparte, tuvo la cálida recepción de las comunidades homosexuales, quienes al fin fueron testigos de una historia disidente que no tenía un desenlace trágico, en otras palabras, que no los castigaba por su condición.

Treinta años más tarde, la escritora vuelve a publicar esta novela ahora titulándola “Carol”, e identificándose con su nombre original en la autoría, detallando las razones que la llevaron a tomar esta decisión décadas atrás. En el epílogo de esta edición la autora termina: “Me alegra pensar que este libro les dio a miles de personas solitarias y asustadas algo en qué apoyarse”.

El 2015, esta historia tuvo su última adaptación a la fecha a cargo del director Todd Haynes y estelarizada por Cate Blanchett y Rooney Mara. La cinta destaca por la química lograda por las protagonistas y el logrado trabajo fotográfico.

Rooney Mara y Cate Blanchett en la película "Carol" (2015).

En general, cuando se consulta la información disponible en la web sobre Patricia Highsmith, hay una prelación a resaltar su consagración y una sospechosa ausencia de críticas. Sin duda, la elección que hizo Hitchcock fue toda una bendición para lo que vendría adelante en su carrera, pero hay que ser justos en decir que eso no justifica la parcialidad en la apreciación de su obra.

El critico chileno Camilo Marks se encargó de poner los puntos sobre las íes, y dar un escrutinio más balanceado de su obra. Después de todo, la critica se hace especialmente necesaria cuando brilla por su ausencia. En su ensayo “Biografía del Crimen” pasa a referirse en términos menos parciales a la obra de la escritora “Sin lugar a dudas, escribió algunos relatos notables, pero también pergeñó historias mediocres, sólo pasables o lisa y llanamente malas”.

Patricia Highsmith ya es una figura icónica dentro de ciertos círculos de lectores, y el paso del tiempo le ha hecho bien tanto a su figura como a su obra. El pasado enero de 2021, se celebró un centenario de su natalicio, y su figura volvió a tener un nuevo aire mediático, acompañado de varios lanzamientos editoriales inéditos como la compilación de todos sus cuentos y sus díarios.

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